La gestión de uno mismo en el marketing político: más allá del lenguaje no verbal

El lenguaje no verbal: importante pero insuficiente

En época de elecciones abundan los cursos y asesorías sobre imagen y lenguaje no verbal. Los candidatos corren a buscar media coaches que les digan cómo moverse, cómo sentarse, con qué tono, intensidad y timbre hacer sus declaraciones… Organizan focus groups para evaluar distintos colores de corbata, diferentes estilos de vestimenta, poses y posturas. Enfatizan no sólo el contenido de sus mensajes sino ante todo la manera de transmitirlos.

Cosas todas importantes -pero también insuficientes.

Porque los media coaches operan sólo “desde fuera“, modificando únicamente los gestos, indumentaria y tono de voz del candidato. Pero descuidan lo que ocurre “dentro” de él mientras hace su trabajo. Y esto es crucial: pues como sostengo en otra parte, la acción casi siempre sigue a la atención. O sea, lo externo está controlado por lo interno.

Así, un candidato que ha aprendido únicamente a comportarse según el guión de sus asesores se queda indefenso en cuanto la situación se sale de lo planeado. Una pregunta inesperada, un movimiento no ensayado traicionan sus verdaderas emociones: se le nota inquieto, preocupado, irritado, agobiado, asustado… Emociones negativas que se filtran a su lenguaje no verbal y se contagian a la audiencia, contaminando sus ideas y anulando su atractivo.

La única manera de afrontar estas situaciones es saberse gestionar a uno mismo: ser capaz de manejar las propias emociones y sentimientos más allá del lenguaje no verbal. Un arte difícil pero imprescindible si se quiere llegar lejos en el liderazgo y la política. Continúa leyendo »

El Poder de la serenidad: contagio emocional y persuasión

El “contagio emocional” y el poder de la serenidad

Uno de los desarrollos más valiosos en el management actual es la aplicación de los hallazgos en neurociencia y psicología positiva: en particular, del papel crucial de la empatía y las neuronas espejo en las interacciones y la toma de decisiones. Las investigaciones de Sigal Barsade han llegado a una conclusión formidable: los estados de ánimo se “contagian” entre los miembros de un equipo y determinan las decisiones a las que llegan y los acuerdos a los que pueden aspirar. Es más: la compatibilidad entre los “estilos emocionales” de los miembros del equipo y sus jefes o coordinadores está directamente relacionada con la rentabilidad de la empresa y la eficacia del equipo.

Que emociones como la ira, la tristeza o el miedo se contagian es sabido desde siempre. Pero lo que descubrió Barsade, y lo verdaderamente fascinante de su trabajo, es que no sólo se contagian las emociones negativas: por el contrario, la alegría y el optimismo también son “altamente infecciosos” y se reparten a toda velocidad entre los colaboradores modificando los estados de ánimo y favoreciendo la flexibilidad, la objetividad y la competencia. Continúa leyendo »

Emoción en la Organización: Conferencia Inaugural del Congreso Internacional en Organizaciones

La semana pasada fui invitado a impartir la Conferencia Inaugural del “Primer Congreso Internacional de Investigación e Intervención en Organizaciones” en el Centro de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de Guadalajara. El tema: los modelos actuales de investigación e intervención en organizaciones.

La investigación e intervención en organizaciones ha avanzado rápidamente en las últimas dos décadas, jalonada por los descubrimientos en psicología y neurociencia. Lo cual no es nuevo, pues ya desde un principio el management creció reflejando los planteamientos de la psicología. Así, el interés del conductismo watsoniano de dividir las acciones en conductas discretas, observables y predecibles se refleja en el “management científico” de Taylor y su afán de economizar encontrando el tiempo mínimo de realización de un movimiento específico dentro de una cadena de producción en masa; y el “refuerzo” de Skinner, que aumenta la frecuencia de la conducta, es el núcleo del “management por objetivos” propuesto por Peter Drucker en los años 60. Continúa leyendo »

Sueños, significado y sinestesia

Hace poco he impartido en el ITESO (la universidad jesuita de Guadalajara) una videoconferencia sobre el trabajo con los sueños en terapia en la que expuse las bases teóricas del método de interpretación de los sueños que he desarrollado y presentado en varias ocasiones (aquí, aquí y aquí, por citar las más recientes).

En la videoconferencia hago una crónica del camino que fui desbrozando para entender el sueño y crear una forma de abordarlo en terapia y desarrollo de la autoconsciencia. La pregunta por el significado de los sueños me condujo eventualmente a la pregunta por el significado en sí mismo: ¿qué es “dar significado”? ¿Qué es “comprender” o “interpretar”? (Pregunta clave que Freud nunca se planteó y que se vincula con la estructura futurizadora de la vida y la mente). Y ésta, a su vez, a la neurociencia de la consciencia, la metáfora y la sinestesia -que subyace, a mi juicio, a incontables fenómenos de la psicología (como el “lenguaje no verbal“). Continúa leyendo »

MindGRID: un nuevo método de investigación de mercado y electoral

“Superficiales pero duros” vs. “profundos pero blandos”

La investigación en ciencias sociales se divide, tradicionalmente, en “cuanti” y “cuali”. Lo “cuanti” se ve como riguroso, de amplia aplicación, muy generalizable y global: son “datos duros” -pero “poco profundos”; algo así como “mera opinión”. Lo “cuali” es profundo: se supone que da cuenta de las motivaciones básicas del entrevistado. Pero es más “fluido”, menos riguroso y poco representativo. Además, suele venir contaminado por las percepciones y prejuicios del investigador -que es quien interpreta las frases de los asistentes a sus entrevistas o grupos focales.

El representante por excelencia de lo “cuanti” es la encuesta, bien de opinión, bien de actitudes: un cuestionario largo, complejo y con frecuencia tedioso que se presenta a una muestra amplia y representativa. De lo “cuali”, la entrevista a profundidad y el focus group, conducidos ambos siguiendo guías más o menos precisas y con métodos que, según sus defensores, revelarían las “actitudes inconscientes” o “profundas”: “si X candidato fuera un animal, ¿cuál cree Ud. que sería?”, “dígame todo lo que le sugiera el producto Y”, “Supongamos que el dueño de la marca Z estuviera en esa silla, ¿qué cosas le diría usted de la marca?”

Tan profundo es el abismo que separa ambas familias de métodos que es extremadamente difícil encontrar a alguien versado en las dos. Los cuantis son estadísticos, “cuadrados” y apegados a los fríos datos; los cualis, humanistas, flexibles y fantasiosos. El cuanti desprecia lo cuali por “vago” y difuso mientras que para el cuali lo cuanti es “mero número”, carente de pasión y humanidad.

Sostengo que este abismo es una de las peores herencias del desarrollo de las ciencias sociales. Y que existen formas de trascenderlo. Se puede hacer investigación “profunda”, que responda a las motivaciones intrínsecas del consumidor o elector, sin perder de visa su representatividad y generalizabilidad. Y lo mejor de todo, sin introducir los prejuicios del investigador (disfrazados generalmente de teoría). He desarrollado un conjunto de procedimientos para ello, llamados MindGRID, que presento al final de este texto. Continúa leyendo »